miércoles, 5 de abril de 2017

LAS TROMPETAS DE JERICÓ

A una persona en su sano juicio, y al conjunto de personas emparentadas por su origen y su destino comunes se le suele llamar pueblo, le preocupa más lo desconocido que tienen por delante que lo conocido que dejaron atrás.
¿Por qué al conjunto de personas que es el pueblo español le preocupa más el franquismo del que escaparon que esa mítica democracia que buscan y no encuentran desde 1975?
Cuarenta años largos tardaron los judíos en llegar desde el Egipto del que escaparon a las murallas de Jericó, último obstáculo para entrar en su tierra prometida, y tan ansiada por ellos como los españoles ansían la democracia desde 1975.
¿Y cómo derribaron los judíos aquel último obstáculo? A trompetazo limpio.
(El estruendo inesperado para el que duerme plácidamente la siesta es infalible para sacarlo de su pasiva modorra y devolverlo a la productiva actividad del trabajo con el que se gane las habichuelas).
El día en que se dejen oír los claros clarines y los vivos reflejos de la espada anuncien que el cortejo está llegando, los españoles se sobresaltarán y, sin perder tiempo remangándose, volverán al tajo.

O, y ese es el peligro en el que más vale no pensar, empuñarán el martillo y blandirán la hoz.

martes, 4 de abril de 2017

LO DE GIBRALTAR



Sea usted un socio cumplidor y respetuoso de las normas que te imponga al club conocido por Unión Europea para que, en retribución por tu dócil servilismo te hagan la puñeta.
Pues eso es lo que la Unión Europea le ha hecho a España al avisar a Inglaterra de que tiene que acordar con España el futuro de Gibraltar y sus ciudadanos, como parte del acuerdo que regule las relaciones una vez abandone la Unión.
Y, para complicar más el embolado, los siempre belicosos ingleses no han tardado ni un minuto en advertir a los últimamente mansos españoles de que defenderán su posesión gibraltareña por el método con el que la conquistaron: a cañonazo limpio.
Si los españoles se quieren quedar con Gibraltar, ha dicho un eminente inglés, Inglaterra mandará sus barcos y sus soldados para que lo impidan, como hicieron cuando otro país de estirpe española como Argentina, quiso recuperar su Malvinas, unas islas que los ingleses conocen por Falklands.
No hay que menospreciar la amenaza porque, si  los belicosos ingleses han ganado desde hace siglos todos los conflictos internacionales en los que intervinieron, los españoles los perdieron todos .
Son dos pueblos tan opuestos que se parecen: mientras los ingleses ganan todas sus guerras contra extranjeros, los españoles las pierden, y solo ganan las guerras contra otros españoles.
Aunque solo fuera por esa característica diferencial, los españoles debería evitar una guerra contra los ingleses, con vencedor inglés fatalmente inevitable.
Pero es que ésta derrota a la que España estaría predestinada no sería la mayor desgracia porque,¿ y si (cosas más raras de han visto) son las armas españolas las que en ésta insólita ocasión, perdieran los ingleses y ganaran los españoles?
De la roca buena para nada enclavada en un entorno feraz útil para todo viven decenas de miles de españoles que trabajan en Gibraltar.
¿De qué vivirían los relativamente pocos que ahora viven en la roca y las decenas de miles de españoles que en la roca se ganan las habichuelas?
La prudencia aconseja no precipitarse en la toma de decisiones que alteren lo que hay (el “status quo”, que dicen los finos).
Si lo malo cambia para peor, mejor seguir como estamos.

lunes, 3 de abril de 2017

EL AUTOENGAÑO DE LA CENSURA



Ahora que se puede hablar mal de todo me ha venido a la memoria un episodio de los tiempos en los que, para no equivocarse al hablar de lo que a algunos les parecía inconveniente, a uno le convenía no hablar de nada.
No sé si el tiempo a que me refiero era así porque era la esencia del franquismo o era el temor reverencial a  Franco el que lo inspiraba.
Vamos al hecho que inspira tan profundas reflexiones:
Acababa de terminar el segundo curso en la escuela oficial de periodismo y solicité y me concedieron hacer prácticas en la Agencia EFE, que me destinó a la sección de Efe-Extranjero para que, en el horario de tres de la madrugada a nueve de la mañana, tradujera al español las noticias que llegaban en francés o inglés por las agencias France-Press, UPI (United Press International) o Associated Press (AP).
El jefe máximo del tinglado era un ectoplasma de aspecto ruin y bien ganada fama de mala leche que respondía siempre en gruñidos al nombre de Don Manuel Marañón.
No sé por qué (seguramente mi turno particular comprendía el horario completo y otros más veteranos lo empezaban después de las tres o antes de las nueve) al último mono llegado a aquella monería de redacción le tocó coordinarla.
Consistía la tarea en traducir noticias y distribuir a los demás las noticias que debían traducir.
Una aciaga mañana, cuando don Manuel Marañón llegó al cubículo acristalado desde el que aterrorizaba a todos los que no teníamos más remedio que dejarnos aterrorizar, me convocó a su presencia:
“Mire usted”—me conminó—“en ésta casa no existen Pablo Casals, Pablo Neruda ni Pablo Picasso”.
Recordé que había dado a traducir una información en la que se hablaba de Neruda y, aprendí la lección: el que niega lo que es no engaña a los demás sino, ante todo y sobre todo, a sí mismo.

domingo, 2 de abril de 2017

LA OPOSICIÓN REACCIONARIA

Una parte sustancial de ésta malaleche que cada vez afecta a una mayor proporción de la gente de éste mundo en el que padecemos más que disfrutamos se debe a que la gente ignora tanto el idioma en que se expresa que, para descansar de las ocho horas que cada día se pasa sentado como escribiente, lo mandan subir una montaña de ocho mil metros.
Y, para recuperar la normalidad de aquel período anormal en el que  se obligó a los españoles a vivir sin preocuparse de la política, se les recetó empacharse de política las 24 horas y pico de cada día.
Y sabemos los que arrieros de la vida somos que la bestia lleva mejor su paso natural mientras menos veces se le grite ”arre” para que acelere el paso o “so” para que se pare.
Y el desastre de los desastres es cuando hay un arriero que manda al burro parar, y   otro que  quiere que acelere el paso, o que acelere el paso cuando el arriero titular pretenda que se pare.
Y en ésta recua mal patroneada por los arrieros de la política española que son los políticos profesionales eso es lo que pasa. No se entienden.
El titular  para obligar a los burros a seguir el paso y mantener el ritmo de marcha se llama gobierno y el que contradice sistemáticamente las órdenes del arriero-gobierno responde al nombre de oposición.
Es el gobierno, como arriero titular de la recua, el que tiene el derecho y el privilegio de marcar rumbo y ritmo de marcha, el responsable de la acción.
¿Por qué, entonces el arriero-oposición del arriero titular que es el gobierno lo tacha permanente de reaccionario?

Aquí hay que pararse un largo momento para aclarar la confusión  antes de seguir la marcha y, por lo menos, precisar de un vez por todas que el que se encarga de estorbar lo que otro quiere hacer es el que se ha ganado que lo llamen reaccionario.

sábado, 1 de abril de 2017

LO DE RAMON (CASSANDRA) PAZ

¿A quien se le ocurre llamarse Casandra pudiéndose haber llamado, por ejemplo, Mari Loly?
Los incautos ignoran que el nombre que uno escoge, o el que escogen para uno, es premonitorio de la clase de vida que le espera al cambiar de identidad, para dejar de ser lo que había sido.
Y eso es lo que debería haber sabido el joven Ramón Paz cuando decidió pasar a ser conocido como Cassandra Paz.
Casandra fue una señora antigua que vivía en el Olimpo griego dedicada a hacer profecías que nunca acertaba, salvo en la de la destrucción de Troya.
Quince años más tarde de que Ramón pasara a llamarse Cassandra lo han condenado por unos chistes de mal gusto que publicó y, en el juicio en el que fue declarado culpable los jueces, el fiscal y los funcionarios judiciales siempre se refirieron a él como al acusado Ramón.
Sin embargo la sentencia que tendrá que cumplir, si llega a cumplirla, será por delitos cometidos por Ramón cuando ya era Cassandra.
Menudo lío se ha liado con ese episodio judicial en el que la sentencia abre preguntas de difícil respuesta.
El individuo que nace, ¿es el mismo que cuando muere?
Si la condición y la opinión sobre un mismo asunto puede ser diferente un segundo antes que un segundo después, ¿cómo va a culparse por lo que hiciera un segundo después de haberlo dicho o hecho al que lo hubiera hecho o dicho?
Decididamente, hay que cambiar la manera de impartir justicia para que un individuo solo pueda ser justiciable mientras esté cometiendo el delito.
El caso contra Ramón (Cassandra) Paz, condenado-a por reírse del atentado que acabó con la vida del entonces presidente del gobierno Carrero Blanco, que condicionó la posterior evolución del franquismo, significan un antes y un después en la aplicación de la justicia.

Hay que cargarse al delincuente mientras cometa su delito y, si fuera posible, antes de que lo cometa. Lo ideal sería detenerlo y ventilárselo en el mismo momento en el que considere la posibilidad de dar el paso de inocente a culpable.

viernes, 31 de marzo de 2017

LA HERENCIA DE SANCHEZ

La honradez y la política serán conceptos antitéticos pero hay ocasiones en las que es particularmente complicado conciliarlos.
Sin ir más lejos, el caso de Pedro Sanchez al que sus ahora superiores en el Partido, la Comisión Gestora que lo sucedió cuando lo echaron de secretario general, le ha advertido que es ilegal haber recibido cien mil euros para intentar volver a ser lo que ya fué.
¿Y qué hará ahora el cuitado Sanchez?
¿Devolverá a cada uno de los que le dieron lo que le dieron?
¿Se lo entregará a la Comisión para que ésta lo reparta entre Pedro Sánchez y los que le disputan la secretaria general?
¿Sería justo que parte del dinero que le dieron a Pedro Sánchez lo utilicen sus adversarios para que Pedro Sánchez no sea lo que recibió para que lo fuera?
El lío que se ha liado con el asunto, en un partido que hace alardea de la honradez de sus militantes como carácter distintivo con los militantes de los demás partidos, es agudo y, por ahora, irresoluble.
Pero como siempre hay un roto para un descosido, se abre paso firme y clamorosamente un remedio:
Que se consideren los cien mil euros como legado a sus herederos de Pedro Sánchez, después de declarado políticamente difunto.

Y claro, Susana Diaz es, de entre todos los competidores de Sánchez, la que más experiencia tiene en dar buen uso a lo que los muertos dejen atrás cuando dejan de estar vivos.

jueves, 30 de marzo de 2017

LOS LOBOS



Se conoce por regeneracionismo el movimiento intelectual que en el entresiglo del XIX al XX recetó la fórmula para que España saliera de su depresivo pesimismo y recuperara su anterior vigor.
Joaquin Costa recomendaba echar siete llaves al sepulcro de El Cid para cambiar hazañas episódicas por episodios diarios de heroísmo y Angel Ganivet, aquel granadino que se suicidó en Letonia,  fueron las voces regeneracionista más destacadas.
En su “Idearium español” contaba Ganivet que un hombre y sus ocho hijos iban por el ártico en un trineo tirado por perros.
 En un tramo del viaje una jauría de lobos comenzó a perseguir a la familia con la amenazante intención de devorarlos.
Viendo que las bestias estaban cada vez más cerca, el hombre comenzó a tirar un cargamento de pieles para aligerar el trineo; siendo esto insuficiente comenzó a arrojar la comida; pero los animales continuaban acercándose y, con lágrimas en los ojos, cogió a su hijo pequeño y, tras darle un beso, lo arrojó a los lobos, salvando así a los otros siete.
Llegaba Ganivet a la conclusión de que la salvación España debía acometerse aunque significara echar a los lobos a un millón de españoles.
Ese sacrificio del individuo particular  para que sobreviva la sociedad en abstracto es la filosofía que, veinte años después de que Ganivet se suicidara ahogándose,  aplicaron los regímenes nazi y comunista.
La disposición a sacrificar al individuo para que sobreviva el pueblo es la filosofía que distingue a las organizaciones políticas conocidas ahora como de izquierdas.
En contraposición, la conocida por derecha se basa en la defensa de todos y cada uno de los individuos que, juntos, integran el pueblo.
Si cualquier individuo ha de ser sacrificado para que el conjunto se salve, la sociedad deja de ser lo que había sido porque se ve privada de una de sus partes, tan necesarias cada una como las demás.