miércoles, 12 de abril de 2017

POBRES Y RICOS

Ada Colau, esa mujer vulgar y corriente que mangonea (y cobra por mangonearlo) el ayuntamiento de Barcelona, dice que va poner en marcha con dineros municipales una funeraria no para ganar dinero, sino para perderlo.
Estimaciones muy pesimistas calculan en 350.000 euros anuales los que podría conseguir perder la iniciativa empresarial de la Colau.
“Pero si logramos gestionarla aplicando los baremos democráticos que predicamos (que resumimos en que la opinión del barrendero tiene el mismo valor que la del ingeniero al decidir si el tornillo debe apretarse haciéndolo girar hacia la derecha o hacia la izquierda), la rentabilidad ideológica está garantizada”.
Un periodista particularmente ceporro que no acababa de entender el razonamiento, se extrañó.
¿Y?
“Pues que, mientras los partidos de derechas quieren que no haya pobres para que, al ser ricos todos los ciudadanos se afilien a su militancia, los de izquierdas saben que mientras más pobres haya, más aspirantes a que los defiendan pedirán el carné de afiliados.
Y es que  para entender este carajal conocido por política hay que simplificar lo que se dice, para que lo entienda quien lo oiga:
Los partidos de derechas, que representan a los ricos, están interesados en que cada vez haya más ricos porque así se multiplica el número de sus posibles afiliados.

A los partidos de izquierdas, que quieren representar a los pobres, les interesa que cada vez haya mayor numero de pobres, y cada vez más empobrecidos, para ampliar imparablemente su clientela.

lunes, 10 de abril de 2017

EL PAPA Y LA ETA

Ahora resulta que Jorge Bergoglio, doblemente infalible por argentino y por papa, ha mandado a un quisdam italiano para que lo represente en la pantomima etarra de la entrega de parte de las armas con las que unos asesinos mataron a vascos y otros españoles.
Ecumenismo del crimen teatralmente representado se llama eso. Solo faltaron las víctimas o, en su representación, alguno de los familiares supervivientes a los asesinados.
Si el argentino Bergoglio se hizo representar no por un obispo vasco ni siquiera español, sino por un prelado italiano, se infiere que el Papa bendice a los asesinos que mataron y no a las víctimas que murieron.
Y después se quejan de que las iglesias españolas—antes abiertas de par en par día y noche—solo abran ahora en horas de oficina.
Cuando vuelva a mandar en la Iglesia un papa como los de antes (que perdonaba los pecados después de que el pecador cumpliera la penitencia) es posible que lo que era vuelva a ser.

Pero si la escenificación de la pantomima de la entrega de las inservibles armas etarras es la norma, la piedra de Pedro sobre la que Iglesia se cimentó se desmoronará, como los castillos que los niños hacen con arena seca de playa.

domingo, 9 de abril de 2017

SEMANA SANTA

Que no renuncie quien carezca de impulsos religiosos a presenciar por lo menos una vez en la vida una procesión se semana santa, sobre todo en esos momentos ambiguos de la amanecida y en alguno de los pueblos de la Vega del Guadalquivir.
Pasan los pasos dolientes por callejuelas retorcidas, escoltados como Cristo lo fue hacia el calvario por sayones fanáticos, por tenebrosos encapuchados de máscaras puntiagudas.
El olor a cera derretida de sus antorchas se funde y confunde con el aroma voluptuoso del azahar que nieva ya la opaca copa de los naranjos.
(Antes era habitual, pero todavía ocurre a veces, que la voz rota de vino y tabaco del algún mercenario, pagado por un señorito de rumbo, desgarre la inerte amanecida con el ronco lamento de una saeta).
Esa es la Semana Santa de mi tierra que, vivida más en el recuerdo del pasado que en la anodina vulgaridad de este presente menestral y robotizado, añora el que la conoció e ignora el que no lo hizo.
Como todo, el pasado es mejor para los viejos y el futuro es mejor para los jóvenes.

El presente, esa olla podrida que hierve al mismo tiempo frescos y añejos, es malo para todos: para los que tenemos menos futuro que pasado y para los que tienen más expectativas que recuerdos.

viernes, 7 de abril de 2017

SEVILLA Y SEMANA SANTA

Hay malintencionados que critican a los sevillanos por dedicar 51 de las 52 semanas que tiene el año a planear la feria y, la restante, a beber manzanilla y bailar sevillanas en la Feria.
Y eso es un infundio porque si algo extasía y desvela a los sevillanos que de verdad lo son es la semana santa.
(Lo descubrió el cronista una fría mañana de diciembre cuando su hermano, que residía y todavía reside en Sevilla, le señaló con la barbilla una apretada pandilla de mozallones arremolinada frente al escaparate de una tienda de televisores).
--¿Discuten de fútbol?
Se sonrió compasivamente de mi pregunta y me animó a acercarnos.
Comentaban los aciertos y errores del ensayo de un paso procesional de semana santa con tanta pasión como si, en la Sevilla de pandereta de unos años antes, discreparan de las faenas de Pepe Luis Vasquez y Gitanillo de Triana.
¿Qué hacen los jóvenes sevillanos ejecutivos de empresas de marketing que marcan la tendencia en gustos y aficiones a los sevillanos de hoy?
Se arranchan con sus esposas o parejas en amplios apartamentos de un barrio bien, con vistas a calles por las que pasen los pasos semanasanteros camino de la catedral, para opinar y discutir sobre lo separada que va la cruz de guia del resto  del cortejo o sobre el acierto en el cambio de faroles en el paso de la Virgen del Pelo Suelto.

Y sintiéndose afortunados porque otros, a los que le gustaría vivir con su mismo fervor la Semana Santa, no pueden hacerlo.

jueves, 6 de abril de 2017

RUFIAN Y SU MISMIDAD

¿Y si el buitre voraz de ceño torvo fuera realmente un manso cordero de piedad transido?
¿Y si el que se empecina en asustar ansíara realmente espantar sus miedos?
Es la duda que me corroe cada vez que presencio cómo el diputado Rufian dice lo que dice y lo dice como lo dice: porque realmente ansía que lo libren de la cruz en la que está clavado y no porque quiera clavar a los demás en sus propias cruces.
¿No son clamores desesperados para que lo quieran los que cree que lo aborrecen?
Alma sangrante de dolor debe ser el alma de Rufián: supura el pus del odio porque necesita las caricias del amor.
Pobre, infeliz Rufián: teme que lo odien todos los que no lo abrazan.
Lo angustia más ser ignorado que despreciado.
Necesita salir de su insignificancia para entrar en la notoriedad.
Aunque, para eso, tenga que disimular una condición que se concilie con su apellido, por mucho que desentone de sus anhelos.

Y es que el diputado Rufián hace lo que hace y dice todo lo que dice para llamar la atención y singularizar su mismidad.

miércoles, 5 de abril de 2017

LAS TROMPETAS DE JERICÓ

A una persona en su sano juicio, y al conjunto de personas emparentadas por su origen y su destino comunes se le suele llamar pueblo, le preocupa más lo desconocido que tienen por delante que lo conocido que dejaron atrás.
¿Por qué al conjunto de personas que es el pueblo español le preocupa más el franquismo del que escaparon que esa mítica democracia que buscan y no encuentran desde 1975?
Cuarenta años largos tardaron los judíos en llegar desde el Egipto del que escaparon a las murallas de Jericó, último obstáculo para entrar en su tierra prometida, y tan ansiada por ellos como los españoles ansían la democracia desde 1975.
¿Y cómo derribaron los judíos aquel último obstáculo? A trompetazo limpio.
(El estruendo inesperado para el que duerme plácidamente la siesta es infalible para sacarlo de su pasiva modorra y devolverlo a la productiva actividad del trabajo con el que se gane las habichuelas).
El día en que se dejen oír los claros clarines y los vivos reflejos de la espada anuncien que el cortejo está llegando, los españoles se sobresaltarán y, sin perder tiempo remangándose, volverán al tajo.

O, y ese es el peligro en el que más vale no pensar, empuñarán el martillo y blandirán la hoz.

martes, 4 de abril de 2017

LO DE GIBRALTAR



Sea usted un socio cumplidor y respetuoso de las normas que te imponga al club conocido por Unión Europea para que, en retribución por tu dócil servilismo te hagan la puñeta.
Pues eso es lo que la Unión Europea le ha hecho a España al avisar a Inglaterra de que tiene que acordar con España el futuro de Gibraltar y sus ciudadanos, como parte del acuerdo que regule las relaciones una vez abandone la Unión.
Y, para complicar más el embolado, los siempre belicosos ingleses no han tardado ni un minuto en advertir a los últimamente mansos españoles de que defenderán su posesión gibraltareña por el método con el que la conquistaron: a cañonazo limpio.
Si los españoles se quieren quedar con Gibraltar, ha dicho un eminente inglés, Inglaterra mandará sus barcos y sus soldados para que lo impidan, como hicieron cuando otro país de estirpe española como Argentina, quiso recuperar su Malvinas, unas islas que los ingleses conocen por Falklands.
No hay que menospreciar la amenaza porque, si  los belicosos ingleses han ganado desde hace siglos todos los conflictos internacionales en los que intervinieron, los españoles los perdieron todos .
Son dos pueblos tan opuestos que se parecen: mientras los ingleses ganan todas sus guerras contra extranjeros, los españoles las pierden, y solo ganan las guerras contra otros españoles.
Aunque solo fuera por esa característica diferencial, los españoles debería evitar una guerra contra los ingleses, con vencedor inglés fatalmente inevitable.
Pero es que ésta derrota a la que España estaría predestinada no sería la mayor desgracia porque,¿ y si (cosas más raras de han visto) son las armas españolas las que en ésta insólita ocasión, perdieran los ingleses y ganaran los españoles?
De la roca buena para nada enclavada en un entorno feraz útil para todo viven decenas de miles de españoles que trabajan en Gibraltar.
¿De qué vivirían los relativamente pocos que ahora viven en la roca y las decenas de miles de españoles que en la roca se ganan las habichuelas?
La prudencia aconseja no precipitarse en la toma de decisiones que alteren lo que hay (el “status quo”, que dicen los finos).
Si lo malo cambia para peor, mejor seguir como estamos.